Tigre UANL: Convenció, luego cayó

Después del partido del sábado, siguen quedando bastantes dudas, huecos vacíos y sobretodo mucha impotencia por lo que hace o no hace Tigres en la cancha. El equipo que comanda Ricardo Ferretti mostraba un fútbol que proponía y gustaba mucho, era vertical y la prioridad era el gol y no marear el balón. La clave era cambiar las cosas para cambiar los resultados, pero ¿qué pasó?

Cuando Tigres anunció la alineación, se sabía que en el esquema táctico se dibujaría una línea de cinco con Jesús Dueñas como carrilero por derecha, Ayala siendo un marcador central, Anselmo ocupando la posición de líbero, Carlos Salcido figurando como el central por izquierda y Jorge Torres Nilo desarrollando la posición de carrilero por la zona izquierda del campo.

El parado que presentaba Ferretti era ofensivo por el simple hecho de que sacó a un contención de la zona para poder poner a dos delanteros juntos (Pulido – Herrera), tirando a Pizarro a contener y distribuir en soledad, teniendo a Lobos y Danilo como interiores, dejando que Torres Nilo y Jesús Dueñas subieran a zona ofensiva cuantas veces les fuera posible para sacar un buen servicio o un centro prometedor.

Los dos carrileros se vieron de forma magnífica durante el primer tiempo, la velocidad y conectividad que tenían con el resto del aparato ofensivo felino era de aplaudirse, la buena coordinación sorprendía. El gol de Pulido cae a servicio de Dueñas, después de una buena incorporación y lo bien que Danilo atrajo la marca para que el carrilero entrara solo por derecha y pudiera sacar el preciso pase.

Entre buenas jugadas que fabricó Tigres y terminaron lejos de gol o ni siquiera fueron terminadas, concluía el primer tiempo y de vedad parecía que el equipo iba a poder sacar el primer triunfo del torneo, para así buscar una ligera reivindicación con la afición y con el fútbol, pero poco fue lo que nos duró el gusto del balompié jugado de manera aceptable, porque la segunda parte fue casi totalmente un desastre.

Durante la primera mitad, Marc Crosas había salido del campo para el ingreso de Rentería y aquí comenzaban a complicarse las cosas para Ferretti. Lo que estaba proponiendo Caixinha desde un palco del Estadio Universitario estaba confundiendo el dibujo táctico de Ricardo y terminó obligándolo a regresar a su estilo de siempre: 4-4-1-1 con los ingresos de Burbano por Herrera y Damián Álvarez por Danilo Verón.

La entrada de Eduardo Herrera para acompañar a Oribe Peralta en la delantera, evitó mucho la incorporación ofensiva de Torres Nilo y Juninho, que este último le hemos visto en diferentes partidos pisando zona adelantada con balón para sacar el tiro de media distancia o incluso abriendo el balón a las bandas para ingresar como un factor sorpresa en ataque, pero esta noche poco o nada apareció en jugada de ataque.

Los cambios por sí solos, hombre por hombre, eran malos. De poco sirve meter a dos jugadores que ponen centros desde las bandas (Damián izquierda, Burbano derecha) y sacar al elemento de buena presencia física, de buen juego aéreo como lo es Herrera. Los jugadores que ingresaron estuvieron bien en la propuesta, pero los que salieron no. Tuvo que salir Pulido y Salcido, a mí parecer.

Danilo Verón se vio poco productivo en el ataque, incluso hasta algo torpe, pero hablando de recuperación solo en este juego, estuvo de maravilla. Recuperó, retuvo, marcó bien los tiempos en tres cuartos, tocó para los volantes, sirvió en profundidad, pero al momento de ser él que pusiera el pase final o el que terminara al jugada, se vio bastante displicente y de poca ayuda para rescatar el barco que se nos está hundiendo.

Los constantes resbalones de Dueñas casi nos cuestan el partido en esa jugada contra Peralta, aunque no fue el único que se resbaló. En la transmisión del partido pude notar a dos o tres elementos más que también tuvieron el mismo problema. No sé cómo estaba la cancha o qué tacos estaban usando los jugadores, pero por ambos equipos hubo estos errores de equilibrio, y pudo costarle el juego a cualquiera de los dos.

Tenemos un partido más en el récord donde proponemos una idea fresca, la ejecutamos bien por momentos, agradamos por momentos, hacemos el gol y parecemos invencibles, pero siempre llega el balde de agua fría que nos hace ver que hemos perdido mucho de lo que habíamos conseguido, y que va a ser muy difícil recuperarlo, pero jamás y bajo ninguna circunstancia, será imposible sacar al equipo de este pozo.

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