La voz del afición XIV: Dani, el pequeño crack de la 8B

 

 

Seguimos con esta sección que, en esta ocasión, nos piden la publiquemos de manera anónima:

Dani, el pequeño crack de la 8B

Contemplaba el primer encuentro de la temporada, esperando alguna pista de lo que nos pudiera esperar para éste torneo, pero al ver entre los movimientos y ademanes de los más de 38 mil hinchas que estábamos en el estadio, sobresalía uno que rápidamente llamó mi atención. Era el buen Dani, un pequeño niño invidente acompañado de Don Luis, su padre.

Arropado por su chaqueta blanca de Tigres, no paraba de cantar y aplaudir todas y cada una de las canciones de la barra. Me pareció simplemente impresionante su enorme entusiasmo y fortaleza. No lo podía creer. Cualquiera de los que estábamos ahí, con un problema así de fuerte nos tumbaríamos fácilmente. O incluso con menos.

Sin dudarlo, la primera imagen que vino a mi mente no fue otra que la de “Ray”, película que relata la biografía del histórico del Jazz, Ray Charles. Así mismo, también recordé imágenes de aquella película de Medio Oriente, “El Color del Paraíso”. (Ésta última ha sido la mejor película que he visto, pero he decidido no volver a verla debido a lo fuertemente sensible que puede llegar a ser). Ambas relatan las grandes dificultades que llegan a tener las personas invidentes con tal de salir adelante.

Con el transcurso de los minutos, ahí estaba Daniel atento a los gritos, reclamos, y cantos que se pueden encontrar en un partido de fútbol. De cualquier forma, ahí tenía a un lado a Don Luis, para comentarle el acontecer del partido.

Intenté por un momento ponerme en los zapatos de Daniel. Cerré mis ojos para intentar saber cómo sería vivir un partido en el estadio de esa forma. No llegué a soportar más de 10 minutos. La imagen que llegué a tener era un gran auditorio o espacio donde al final se escucha un gran grupo de gente entonando cantos a todo pulmón, pero nada más. Pero eso a Daniel no le importaba, él ahí estaba para presionar al rival como cualquier Tigre, ya sea mediante chiflidos, gritos u ovacionando y aplaudiendo jugadores al grito de “¡Damián! ¡Damián!”, cuando éste entró a la cancha.

Medio tiempo. Mientras los demás disfrutaban del show, a Dani no le importaba lo que se comentara, él se agachaba con unos audífonos que tenía para escuchar el resumen del primer tiempo como diciendo “No me molesten, déjenme escuchar”. “No escucha el partido con audífonos para escuchar el cómo se vive en el estadio. Si no, sería como escucharlo en casa”, fue lo que pensé.

Una vez escuchado el resumen y antes de que empezara el segundo tiempo, portando orgulloso su camiseta, su papá aprovecha para tomarle la foto del recuerdo.

Tengo que aceptarlo, como podrán notar perdí prácticamente la atención en el partido, salvo jugadas importantes. Lo único que pensaba era “Tengo que ir a saludarlo, pero no quiero que se me enchine la piel, me ponga nervioso y se me haga un dudo en la garganta tal y como estoy ahora”. Al final, y antes de que se fueran, acudí rápidamente a pasar a preguntar sus nombres y saludarlos. -“Felicidades, su hijo tiene una fortaleza increíble”. Comenté. -“Muchas gracias en verdad. Mira Dani, te vinieron a saludar”. Respondió de inmediato su papá. Dani respondió el saludo y estrechando fuertemente la mano comentó lo ansioso que estaba por el juego de Copa contra el Atlético San Luis. -“Yo le voy al Atlas, pero vengo por él. Apenas un año que llegamos a la ciudad y rápido se me cambió a los Tigres. ¿Verdad Dani?”. Mencionó Don Luis. -“¿Y de Atlas y Tigres quién gana Dani?” -“Tigres”. Respondió sin dudarlo. Un último saludo antes de salir y nos despedimos esperando poder encontrarnos en próximos juegos.

Si usted estimado lector, alguna vez llega a acudir a la zona de General en la puerta 8B, y ve a un pequeño levantando una y otra vez sus manos, gritando y alentando, cuando los demás contemplan el juego, no dude en saludar al pequeño Daniel y a su padre. Seguramente le responderán con una amable sonrisa y le devolverán el saludo.

Son esos detalles que muchas veces pasamos por alto, pero nunca nos imaginamos las historias que hay detrás de un hincha. Indudablemente, después de ésta experiencia Daniel me ha hecho ir en busca de una nueva definición de la palabra “problema”.

 Anónimo.

Esta es una historia más que nos demuestra que el futbol, que Tigres, va más allá de un simple equipo de futbol.

Ustedes también pueden mandar su historia para que sea publicada a patricio.resendez@digifut.com

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