Tigres UANL: Análisis jugador por jugador

Por: Jorge  Salazar (@Jorgee09)

Se consiguen tres puntos que son oro molido para las limitadas aspiraciones de Tigres rumbo a la liguilla. El funcionamiento del equipo sigue dando mucho que desear, pero ayer era importante sacar el resultado, ya no por seguir en la pelea, sino porque el rival es uno de los sotaneros de la liga. Aquí el análisis de los jugadores.

 Enrique Palos. Semana tras semana, error tras error. Por donde lo queramos ver, y con la pena del mundo, es URGENTE que se volteé a ver cuál será su reemplazo para la siguiente temporada. Su error fue despejar un balón corto y al centro, otro error que cuesta un gol y por muchos minutos parecía que costaría el empate.

 Jesús Dueñas. Con actuación aceptable, ganó casi todos los mano a mano contra Vela. Realmente Atlante atacó poco por las bandas, por lo que casi siempre jugó de tres cuartos de su campo hacia adelante. A la ofensiva participativo, haciendo asociaciones pequeñas con Danilo por el costado derecho.

 Hugo Ayala. Mejoró respecto a lo que habíamos visto de él en los dos partidos con la selección mexicana, sin embargo su nivel sigue siendo muy pobre. Después de esa lesión jugando con la Selección, Ayala no es el mismo. El gol se deriva de un error de Palos, pero también hay que decir que Erviti se le escapa a toda la defensa y a Hugo que fue tras él y no le dio alcance.

 Juninho. Firme en la central y dejando en claro quién es el mandón ahí. Dándole salida al equipo, trasladando el balón por toda la zona baja cuando fue necesario o dando amplitud a la jugada.

 Jorge T. Nilo. Estaba teniendo un buen partido, prácticamente no hubo una sola jugada de peligro de Atlante durante los primeros minutos. Desafortunadamente sufrió una lesión y tuvo que salir de cambio al minuto 20.

 Carlos Salcido. Con mucha labor de recuperación en medio campo. Creo que en este partido, al menos en los primeros 20 y los últimos 10 minutos del partido se pudo conectar de buena manera con Pizarro, después muchos pases laterales y sin sentido, demasiada posesión y poca verticalidad. Un pase raso de 30 metros al espacio para Lobos y de ahí se genera el gol.

 Guido Pizarro. De lo rescatable que mostró Tigres, aunque por momentos se veía muy precipitado. Mostró buenas credenciales, mejoró en la labor de sacrificio y se pudo colocar mejor con Salcido a un lado, incluso hubo conexión por lapsos del partido y se notó rápido.

 Danilo Verón. Más participativo durante todo el partido pero errando muchos pases. Sigue con baja de juego pero aun así hay brotes de calidad donde en una jugada puede cambiar las cosas. La profundidad y velocidad que mostró en su gol, fue lo que le faltó durante 30 o 40 minutos de partido.

Gerardo Lugo. Siempre dando muestras de calidad pero sin duda que jugar por las bandas no es su fuerte. No es un jugador veloz, sin embargo se atrevió en un par de ocasiones para desbordar y llegar a línea de fondo. Iniciando el juego le cometieron un penal que no se marcó.

 Lucas Lobos. Jugando con la espinita clavada de que en su primer convocatoria no tuvo acción. Los primeros minutos salió a comerse la cancha, poco a poco se fue apagando y por ratos se volvía a encender. Hay que decir que no es la sombra del Lobos de hace algunas temporadas, pero cualquier chispazo de Lobos es notorio.

 Alan Pulido. Lo mejor de Tigres. Movilidad, agilidad, velocidad y matador en el área. Pulido está pidiendo a gritos la titularidad, sin mencionar que es el goleador del equipo con siete tantos. Aprovechando cada minuto en el campo, ante la ausencia de Villa. Es ahora o nunca para el canterano y eso lo demuestra en cada partido. Con Pulido se gana mucho en la cuestión de tener un referente al frente que se pueda mover y sea capaz de crearse espacios él solo.

 Cambios. Tigres perdió apenas al minuto 20 a “Pechu”, por lo que tuvo que ingresar José Rivas, sin embargo no tuvo una buena actuación. Entró al campo muy nervioso y equivocando pases sencillos, con el paso de minutos se pudo adaptar más a la cancha mojada. Arrancando la segunda mitad, Pacheco tuvo su turno y al final terminó resultando como un revulsivo al equipo. Con el ingreso de Acosta se mandó el mensaje de ser más ofensivos, con lo cual la recompensa llegó tarde, pero llegó.

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