Tigres UANL: Un clásico es un clásico

Por: Jorge Salazar

Un clásico es un clásico, y como debieran ser todos, estos se juegan con el corazón en la mano y la garra al pie del cañón, se gana a como dé lugar, se evita perder a costa de cualquier precio y siempre, pero siempre, el orgullo está en juego.

Hoy se juega la edición 101 de nuestro clásico regiomontano, sí, el clásico más pasional de México, el que también se juega en la tribuna y en las calles de toda la ciudad, ese que te da mucho pero que también te quita y a veces no le deja nada a nadie.

Sea en la Copa, sea un amistoso, sea en Estados Unidos o en la Liga, el Clásico Regio no se puede despreciar así como así, ni por los jugadores y mucho menos por los aficionados. Tal vez como dijo “Tuca” hace unos días este juego de una “media revancha” de lo que pasó en aquellos 4tos de final en el Clausura 2013, pero el ganar un Clásico siempre da motivación a los jugadores y alegría a la afición.

Un clásico que se dio de un día para otro, que tal vez no tenga a los equipos titulares con todas sus estrellas, incluidos jugadores de Selección pero… un clásico es un clásico.

El que está adentro lo tiene que dar todo, y el que lo vive de afuera tiene que desear estar adentro para darlo todo. Le toque jugar al equipo “B” o al “Z”, siempre se debe tener el deseo y hacer el mayor esfuerzo, incluso derramar la sangre dentro del campo si es necesario, todo sea por ganar el clásico.

Se habla de invadir, se habla de defender la casa, se habla de quien es mejor, se habla de si habrá revancha o no. La realidad es que el clásico une y separa, da y quita, premia y arrebata, emociona y entristece… emociones de extremo a extremo que solo nos dan ocasiones como los 90 minutos que viviremos hoy en la congeladora del Tec.

Yo solo le pido a los jugadores que no jueguen el “Clásico de la Copa”, jueguen el clásico de la pasión, el que se siente en el alma y en los corazones de todos. Déjenlo todo o no jueguen, no se limiten porque esto es un Clásico, y para el verdadero hincha, el clásico se vive a diario, en la canchita de la esquina, con el vecino, en la familia, en el estadio.

Imagen | mediotiempo.com