Una visita ante Pachuca se veía un tanto complicada pero no imposible. Lo que si fue imposible es que jugando de la manera que se jugó se pudiera sacar un resultado favorable para el equipo y sus aspiraciones de entrar a la fiesta grande.
Lo que no se puede y seguirá sin entenderse, al menos de esta temporada, es la bipolaridad que ha mostrado el equipo de una semana a otra. No es posible que un equipo cambie tanto de un juego para otro sin mover una sola pieza del equipo, golear a Pumas, golear a Alajuelense y no jugar a nada frente a Pachuca, que nos gana con un gol que se pudo haber evitado.
Tigres nos demostró que los dos partidos anteriores, simplemente fueron un espejismo que nos ilusionó a toda la afición con algo que se veía casi imposible de lograr. Se tenía que ir a ganar sí o sí, pero con la lastimosa actuación de los felinos, pues estamos descartados para estar dentro de los mejores 8.
Parece ser que a Tigres se le secó la pólvora, antes había marcado 10 goles en apenas dos partidos y en el partido de este fin de semana, a lo mucho se tuvieron dos o tres jugadas de gol y todas ellas se desperdiciaron.
Tampoco podemos decir que Pachuca hizo un excelente juego, pero sí hizo lo suficiente como para derrotar a unos Tigres que fueron muy benévolos con unos tuzos que no mostraron nada en el papel. Un Damián Álvarez poco inspirado, un Pulido que no pudo con la marca defensiva impuesta por Hugo Sánchez, un García que poco o nada pudo hacer desde la posición en donde se había visto mejor últimamente, un Salcido y un Dueñas que cumplieron en el trabajo defensivo pero al ataque se fueron en blanco, Elías que no se mostró participativo y en general un equipo felino que llegó a Pachuca confiado y se fue de ahí con una eliminación muy temprana en el torneo.
Se llegó el momento de analizar y hacer un estudio de que se hizo mal y como se puede solucionar, cuáles serán los refuerzos para el siguiente torneo, quien y quien no se queda en el equipo, quienes deben de subir su nivel porque están aflojando demasiado y si la directiva pondrá mano dura a estos jugadores que esta temporada, simpe y sencillamente el nivel mostrado fue vergonzante.
Se viene un cierre complicadísimo ante el odiado rival de la ciudad y al odiado rival de México. El próximo sábado ya no se juega una calificación, en cambio se juega el orgullo y prestigio de la ciudad y será imperdonable no ganar este partido, ante el América el panorama luce menos complicado pero igual de importante será cerrar el torneo al menos con una victoria.
Foto| Mediotiempo.com












