Cuando un grupo de once jugadores ingresa a la cancha de juego, las estadísticas, los pronósticos y antecedentes, quedan fuera de razón para determinar un resultado. En éste caso, la mínima ventaja que Tigres lleva a Morelia, no pasa desapercibida por ningún motivo.
Evidentemente, después de doblegar a Morelia en el Estadio Universitario hace más de un mes, Tigres entró en un “bache” inesperado. Fueron tres derrotas en cuatro partidos, una de ellas en casa, donde el imbatible campeón había forjado una racha de 26 partidos sin conocer el descalabro.
Llámenle como lo deseen, Tigres dejó de promover el fútbol que lo identificaba; un sello tatuado de cuatro torneos practicando un estilo. Desconfianza, puede ser, un equipo ganador llega a tener momentos de inestabilidad. Confianza en demasía, es más común en jugadores ganadores, el típico “extraviado de piso”.
Descarto por ahora exigirle al equipo ser lo que fue el torneo pasado. Exigiría poner en práctica lo de siempre, sin miramientos al pasado y reflectores adelante. Jugar una liguilla en muchas ocasiones no depende del nivel. Es un torneo diferente, aquí no se premia al que llegó mejor, se premia al que con más inteligencia supo afrontar la liguilla.
Una ventaja en el juego de Ida no es definitiva por sí misma, aunque en muchos casos suele serlo. Es decir, gano cómodamente el primer juego, y en el segundo espero a cuidar mi ventaja, aunque pierda por cierta cantidad, mi ventaja global es un apoyo suficiente que me permite avanzar.
El juego del pasado jueves, volvió a dejar cierta insatisfacción, pese al resultado (una victoria). Fue un partido igualado en muchos aspectos, y es por ello que Monarcas bien pudo llevarse un empate, e incluso una victoria.
La solidez defensiva ya fue evidenciada, la perfección no existe. El trabajo de Ferretti hizo que creyéremos en la perfección, aunque me atrevo a decir que fue todo por el trabajo duro.
No recordamos -o no queremos hacerlo- que el torneo pasado hubo un momento lleno de críticas por empates en los últimos minutos. Pensamos que el equipo no estaba listo para lograr un campeonato. Igual, comparábamos el desempeño de Tigres con el del Clausura 2011, torneo en donde se obtuvo un liderato.
El tiempo de analizar las contras, quedó atrás, justo cuando se perdió ante Puebla. Los aspectos positivos son muchos, no pido que esperen ver al Tigres del torneo pasado, pero sí a un campeón peligroso que puede conseguir un bicampeonato, por más complicado que éste pueda ser.
El torneo del liderato, Tigres tenía la obligación de ganar por dos goles (contra Chivas). Actualmente, tiene la opción de empatar y estar en la siguiente fase. No es una situación tan cómoda, pero el factor presión no es tan fuerte.
Confianza en los jugadores, no cuando se tiene a Ricardo Ferretti en el banquillo. Nos espera una eliminatoria difícil, de eso no tengamos la menor duda.
Ya basta de preguntas, es hora de afrontar un juego de Vuelta con la cabeza fría.
Foto | La Información













a sacar la casta Tigres! venga, vreo en ti!